Cómo embalar un paquete para que llegue intacto
Caja adecuada, relleno, precinto y etiquetado: las cuatro decisiones que determinan si un paquete llega intacto o acaba en una incidencia.
Elige la caja por el contenido, no al revés
Caja de cartón rígida, sin daños previos y del tamaño justo: el contenido no debe moverse, pero tampoco forzar las paredes. Si reutilizas una caja, retira o tacha todas las etiquetas anteriores para que ningún escáner lea un destino viejo.
Protege el contenido, no solo la caja
Envuelve cada pieza por separado y rellena todos los huecos (papel, espuma, burbuja). La prueba práctica: agita la caja cerrada; si algo suena, algo se moverá durante el transporte, y lo que se mueve se rompe.
Precinta en H y pesa después de cerrar
Precinta la apertura y los bordes formando una H con cinta de embalar de verdad (no celo de oficina). Después pesa y mide el paquete YA CERRADO: esas son las medidas que debes declarar en el cotizador, no las del contenido.
Declara medidas reales
Los transportistas verifican peso y medidas en sus naves. Declarar de menos no abarata el envío: genera un recargo posterior y puede retrasar la entrega. Recuerda los límites de paquetería: 40 kg por bulto, 200 cm de largo en nacional (120 cm en internacional) y suma de lados hasta 300 cm en nacional.
Qué no debe viajar como paquetería
Líquidos sin homologar, mercancía peligrosa, artículos frágiles sin protección profesional o bultos por encima de los límites. En esos casos, cotiza como palet o pide presupuesto a medida: sale más barato que una incidencia.